Exprimir la Vida

Si de mi realmente dependiera, no dormiría nunca.

Cuantas veces se ha puesto a pensar que pasaría si alguna de las personas más importantes en su vida muriera hoy. Que recibiera una llamada con la noticia en el momento que menos lo espera. ¿Lo ha pensado realmente? Dejando que todos esos sentimientos lo invadan y tenga tiempo para poder sentir ese luto.

Creo que es un ejercicio que deberíamos hacer de vez en cuando. Nos permite lidiar con sentimientos que no queremos tener que manejar, entenderlos y prepararnos para la realidad. ¿Por qué? Pues porque en la vida las personas mueren.

¿Se ha puesto a pensar que pasaría si usted muere hoy? ¿Cómo ha sido su vida? ¿Ha valido la pena? ¿Ha cumplido las cosas que ha querido para ella? ¿Qué siente? Nada peor que pensar en la muerte y sentir que la vida ha sido prácticamente un desperdicio. Una vez leí que al final de la vida uno debería llegar como un vehículo totalmente desgastado, con las puertas amarradas para que no se caigan, raspado, lleno de abolladuras, lleno de parches, remiendos y apenas logrando llegar a la meta.

Esto no quiere decir destruirse y llegar lleno de enfermedades y problemas físicos, sino vivir la vida de manera intensa. Pensar en la muerte nos acerca a entender que este viaje puede terminar en cualquier momento. Vivir profundamente es querer gastar cada segundo de nuestra existencia haciendo algo que podamos recordar con los años, sentir esa sensación de tener una lista grande de cosas y que cada día la completamos.

Haga listas de cosas por hacer, pero procure cumplirlas, no acumular papeles con deseos de vida. Se trata de levantarse lo más temprano posible e irse a la cama lo más tarde posible y sacar el mayor provecho de cada minuto del día. Si empezamos con estas tareas, terminaremos una actividad e inmediatamente estaremos detrás de otra y así constantemente pasaremos haciendo, haciendo, haciendo hasta que llegan los días donde aún cumpliendo y tachando esas listas sientes que te faltó día para vivir.

Vivir intensamente es querer aprender cada día tanto como se pueda, es querer ejercitarse hasta que los músculos del cuerpo no puedan más y nos den esa sensación de agonía. No se puede sentir más vivo que cuando estamos en esos momentos de tortura.

Deje que su vida se llene de sueños, olvide lo que hacen los demás y preocúpese de lo que pasa con lo que usted hace. Conviértase en eso que usted quiere ser. Nunca escuche a aquellos que tienen miedo de vivir, a quienes nunca tienen sueños o prefieren que usted viva sin hacer nada. Escuche a quienes den buenos consejos, a quienes han fracasado y aprendido de sus derrotas. Escuche a aquellos que han querido vencer las barreras de lo imposible y luchan contra esas ataduras constantemente.

Viva intensamente sabiendo que la vida se acaba en el momento que menos lo esperamos. Viva para usted y no espere que otros tengan la misma forma de ver la vida que usted. Su vida, su mundo son suyas, métase en esa burbuja y desarrolle ese mundo que desea, llegue gastado al final de sus días.