De Celebración y de Inconsciencia

Este fin de semana indudablemente la Selección Nacional de Fútbol le ha dado a nuestro país una alegría inmensa. Felicitamos a los muchachos, su gran sacrificio y dedicación por un logro que sin duda pondrá a nuestro país nuevamente en los ojos del mundo entero. Ellos no solo han cumplido una promesa sino que han cumplido con su papel y con su trabajo. Ellos hacen el papel que les toca como atletas en nuestra sociedad.

Ahora bien ¿qué pasa con el resto de los costarricenses?

Estas son preguntas que TODOS deberíamos hacernos. ¿Cuál es nuestro papel en nuestra sociedad? ¿Cómo lo estamos cumpliendo?

Definitivamente es grato ver a un pueblo unido celebrando las cosas buenas, abrazados unos con otros, prácticamente viviendo una hermandad momentánea que da mucho de que hablar dentro y fuera de nuestro país. Tristemente también refleja muchas realidades de nosotros como nación.

Para muchos en Costa Rica, el fútbol es su gloria, su pasión, su credo y hasta su dios. No saben de otros temas pero conocen la historia de su deporte y sus protagonistas al punto de poder citar incluso lo que hacen en su vida privada. No que esto esté mal, puedo entender la pasión por un deporte y familiarizarme con eso.

En mi caso personal me apasionan las artes marciales y la defensa personal principalmente porque las vivo de forma apasionada. Pero más allá de eso es porque soy protagonista activo todos y cada uno de los días de mi vida. Sé y conozco de algunos exponentes pero no profundizo mucho porque el mejoramiento personal y la enseñanza ya toman demasiado mi atención. No me preocupo solamente por crear buenos atletas y gente que se defienda, me preocupo por formar buenos líderes que impacten la sociedad de forma positiva ¿Cuántos de estos aficionados son protagonistas activos? La mayoría vive sus sueños y experiencias a través de lo que hacen otros.

Ahora bien, por más que ame una disciplina no puedo olvidar lo que es importante, lo que pasa en mi país y en mi sociedad porque impacta mi entorno y lo que sucede en mi vida de forma directa. Afecta mis posibilidades de emprender o de oportunidades laborales, impacta mi economía y la de mi familia. Impacta el futuro del país que va a quedar para nuestros hijos.

Claramente fué demostrada la pasión por el fútbol pero no así por Costa Rica. Quién ame su país de forma auténtica no dejaría basura tirada a su alrededor. No se vería la pocilga dejada en las calles después de cada celebración. Indignante, inaceptable, injustificable.

Tenemos un país enfermo, un gobierno que se derrumba por la corrupción que emana de sus entrañas, carreteras que se inundan por un sin número de motivos, pueblos arrasados por las lluvias y miles de personas en albergues con pérdidas totales de lo que construyeron con tanto esfuerzo.

El tico es de corazón noble pero de memoria de muy corto plazo. El tico es el que se queja pero no hace por donde resolver su situación. ¿Cuántos llenarían la Fuente de la Hispanidad para exigir la renuncia de la Ministra de Justicia, para luchar contra el abuso del internet móvil o para pedir cuentas del famoso “Cementazo”?

Dudo que nuestros seleccionados vean con buenos ojos a las personas que permiten que un país vaya en decadencia, dudo que apoyen el dejar basura como una manada de chanchos alborotados. Dudo que ellos quieran ver su país en miseria y lleno de delincuencia.

Es hora de hacer consciencia y luchar por un país que grita desesperadamente nuestro socorro. Es hora de dejar de tener que vivir en miedo constante porque en cualquier lado te asaltan y luego esos maleantes son liberados para volver a delinquir porque sus derechos humanos parecen ser más mucho más importante que el de las víctimas.

Si usted es de los que lee esto y piensa que soy un necio que no entiende la pasión del fútbol creo que usted es parte del problema y no de la solución. Celebremos unidos lo bueno, pero defendamos de igual manera lo malo, lo que necesita de nuestra ayuda. Si usted es de los que no le importa mojarse celebrando un gol, sea de los que se mojan y ensucian ayudando a los hermanos en dificultados.

Todos tenemos el poder de impactar nuestras comunidades para bien o para mal. ¿Cuál elije usted?