¡¡LESIONES!! UN MAL NECESARIO

Cuando hablamos de lesiones definitivamente el deporte debe ser uno de los campos en donde se dan con mayor frecuencia. En los deportes de alto rendimiento es muy común que los atletas tengan estos pequeños lapsos de aprendizaje, reajuste y crecimiento.

Una lesión en un atleta a diferencia de como muchas personas lo pueden interpretar, muchas veces es un espacio de autoconocimiento, de adaptabilidad a las condiciones y de aprender nuevas habilidades. Claro está que nadie desea sufrir lesiones, pero de aparecer lo más importante es no dejar que las lesiones acaben con uno. Aprender a reconocer que tipo de lesión he sufrido es importante para poder saber hasta donde se puede llegar con la misma, sus cuidados y la forma adecuada de volver por completo a la actividad física, principalmente si es a nivel competitivo.

Hay lesiones que permiten ajustar en el momento y seguir entrenando o compitiendo, por ejemplo un dedo torcido; muchas veces se puede solucionar con un poco de esparadrapo y luego de la sesión se dan los cuidados necesarios. Otras por el contrario pueden ser totalmente incapacitantes y requieren la suspensión inmediata de la actividad para evitar mayores complicaciones. Si la lesión es leve el uso de hielo y reposo por un par de días normalmente es suficiente para estar de vuelta al 100%. Reposo de la zona afectada, el cuerpo puede seguir entrenando todo lo que no esté afectado. Si la lesión es medianamente grave hielo, antiinflamatorios, de una a dos semanas de reposo y la utilización de algún mecanismo de protección, vendaje, rodilleras, coderas etc. Cuando la lesión es grave se dan varios días de total inactividad, semanas o meses de recuperación, cirugías, yesos o férulas y una mayor limitación de la actividad física. Las primeras muchas veces son simplemente “gajes del oficio”, las segundas producen un ligero temor de volver a recaer, logrando adaptarse normalmente después de un período corto de prueba y las últimas conllevan factores psicológicos que luego deben ser vencidos para poder volver al 100% a la actividad sin esa barrera mental.

Las fases de una lesión

Todas las lesiones tienen normalmente tres etapas básicas:

  1. La lesión o incidente como tal
  2. La valoración y tratamiento
  3. La rehabilitación y fortalecimiento

Nunca crea saberlo todo, a menos de que tenga muchísimos años de experiencia y haya tenido muchísimas lesiones, y de ser así sabrá muy bien cuando debe buscar un especialista o simplemente buscar su equipo de tratamiento en casa. Sino tiene experiencia siempre vaya a que lo valore un médico. La mayoría de los médicos simplemente mandan a las personas a suspender por completo la actividad física. En mi experiencia los médicos que practican deporte a menos que la lesión sea seria permiten y recomiendan la actividad normal con los ajustes necesarios para evitar empeorar la situación. Escuchar a su cuerpo es quizás la mejor clave. Si algo le molesta, no se siente bien, no se crea invencible, cambie por otra cosa. Por ejemplo si mi hombro está lesionado evito trabajos que involucren el tren superior, pero puedo trabajar piernas, abdomen y/o el otro brazo.

Los beneficios de las lesiones

Las lesiones traen consigo una serie de enseñanzas de las que se puede aprender. En los atletas élite donde un día de trabajo perdido es una caída brutal en su preparación debe ser un momento para adquirir nuevas habilidades. Hacer ejercicios que normalmente no se hacen, dar mayor destreza a una extremidad que se usa menos, trabajar en el balance, coordinación y reflejos es otra forma de mejorar.

Estudio de su propio cuerpo. Si quiere sacar provecho de lo malo, estudie y aprenda. Entérese de la estructura anatómica y funcionamiento del área lesionada, esto puede dar un mayor entendimiento de la causa de la lesión y como manejarse para no agravarla. Lea y aprenda sobre tratamientos para su lesión siempre de fuentes fiables o de expertos en la materia, esto definitivamente ayudará a que la recuperación se dé durante el período estimado. Lea, aprenda y aplica técnicas de rehabilitación y fortalecimiento específicas para su lesión. Esto es la clave para volver a la actividad física sin complicaciones o limitantes permanentes. Fortalezca la zona afectada con trabajo específico. No deje que las lesiones sanen por si mismas y ya, esto por lo general deja zonas frágiles de las que el cuerpo no se hace cargo, convirtiéndose luego en problemas crónicos más difíciles de corregir.

Tome cartas en el asunto y hágase responsable de si mismo. Entrene sin temor a lesionarse, pero de manera inteligente. Siga los consejos de los expertos o busque un especialista en la materia. Pero sobre todo, no deje de entrenar. No deje que una lesión sea la excusa para perder lo que ha logrado.

#SiemprePuedeSerPeor