INTROSPECTIVA

Una vez más he caminado por este sendero que no parece tener rumbo fijo, la controversia de la sociedad, el bien, el mal, el que dirán. Donde quedan los poemas escritos, el discurso sutil del romance, la dosis de realidad fantasiosa. La indiferencia corre por las venas de un pueblo caído, olvidado, desgarrado por la mediocridad y el pobre pensamiento mundano de la vida fácil.

Caos constante en mi cabeza con cada paso, la destrucción es parte de mí ser, de mi piel, de mi sangre. La muerte es mas parte de la vida que nada más en este mundo. Pero mi mundo se acaba conmigo, este mundano pantano de reglas que se hace más espeso con el pasar del tiempo. Cada vez más cerca, cada vez más lejos. Cada vez mas yo, cada vez mas yo…

Duermo en el día porque la noche me pertenece. Las horas desveladas castigan mi deseo de soñar con un poco de infame realidad. El corte de las alas nunca existió, el brincar al vacio comenzó a ser la rutina del orden. El poder redimirse durante las fantasías solo hace que sangre la piel interna del ser. Durante el ascenso las piernas sienten la presión del peso en la espalda, cada paso un intento de sobrevivir, un esfuerzo sincero, un no quedarse atrás.

Quiten las vendas de los ojos, dejen que la fiesta sea distinta, que sea en sus mentes. El mejor banquete que puede conocerse es el conocimiento, la libertad de pensar y soñar mas allá de lo que otros pueden imaginar. Ver la luz con los colores tal y como son, no como los quiero ver. En el ascenso no hay misericordia, en el ascenso no hay perdón para nadie, subes o no subes punto.

Nos hemos convertido en el hazmerreir de la naturaleza, somos los sobrevivientes de nuestra propia lástima. Solo entre nosotros sobreviven los débiles, los frágiles, los vagos, los nauseabundos. Solo entre nosotros no existe el balance, solo entre nosotros existe todo un ecosistema con el que hay que aprender a convivir. La naturaleza permite solo a los fuertes, los ágiles, los mejor adaptados para el medio. Pero ¿Qué ha pasado con nosotros? ¿Como seriamos de no tener este soporte inútil? Todos seriamos más fuertes, el problema de la obesidad no existiría, los vagos obtendrían por lo que se esfuerzan, y lo justo realmente sería justo.

La naturaleza no tiene buenos o malos, solo hay. La discriminación no existe porque todo está en su lugar, todo tiene que estar. La discriminación se da en los de la misma especie. Igual es un modo de selección. Las leyes nos obligan a ser todos iguales, pero ¿realmente seremos todos iguales? Algunos dirán que lo somos a los ojos de dios, pero no, yo no creo que así sea. Hay cosas que se mueven que no hacen más que vivir de los demás, de los que abusan de su poder, de los que destruyen lo que otros luchan por lograr, de los que matan sin distinguir un por qué.

Tengo que volver a ver atrás, no para vivir en el pasado o para añorar lo que he caminado, sino para cuidar lo que he aprendido, es bueno recordar de dónde venimos y lo que ha costado llegar al punto actual, porque sin importar donde se este, siempre, siempre, siempre podría ser peor.

Pero ¿qué pasa con los fariseos del mundo actual? Los que tiene el control de todo cuanto nos rodea. ¿Que pasa con aquellos a los que nadie puede tocar? Viviendo con lujos, sin esfuerzo, muchos por suerte, muchos por destruir a otros y uno que otro por los méritos propios.

Tengo ideas que van y vienen, veo luces de colores en las montañas de vez en cuando, el sol quema mi piel y hace que me sienta vivo. El dolor es lo que recuerda que aun la vida se aferra a mis huesos. El grito, el llanto, el combate, el hambre, el frío, la lectura, la música, marcan, marcan cada espacio de mi ser. No vengas a mí diciendo disparates de ser o no ser, ya fui, ya vine, me quedo y me voy. Las doctrinas no me quedan ya, las leyes simplificaron su significado, las metas solo tienen un rumbo, el yo está presente.

Debería tirar mi ego a la basura, dejar que las ropas caigan y quede la piel desnuda. Al fin y al cabo es todo lo que tengo, no hay más. La voz serene debería estar, el dominio, el flujo de energía que me rodea tiene que ser percibido, controlado. Trae las nueces, dame el maní, con agua fría, con té de hierbas.

Una cama vacía. Un reloj de arena. La playa. La noche. Un discurso. Un beso. Un vaso. Dos almohadas. Vengo corriendo, no sé donde parar. Veo derecho, veo izquierdo. El agua cubre mis pies, la arena acaricia la piel.

Me muevo de un lado para el otro, y ahora ¿donde estoy? ¿Quién duerme detrás de esa ventana? No se sufre, no se respira ¿que clase de cosas hacen ahí? No te sorprendas, son de los nuestros, de la noche, de la luz, contaminados con lo mundano y cerca de lo sacro. Son de los nuestros, de los que ríen y lloran, de los que van a pie o trepan arboles de esperanza. No los veas, déjalos ser. No los veas, eres vos. Son de los nuestros, de aquellos que lucharon. Son de los nuestros de los que llevan heridas, de los que huyen, de los que enfrentan. Déjalos, son de los nuestros, son de los que llevan al sol arriba sobre la fé. Son de los nuestros, de los que dudan de todo y desconfían de mí. No los mires, déjalos ser.

Ya, calla, calla, no puedes escuchar más de las doctrinas, de las reglas, de tu ser iluminado o falto de conocimiento. Yo vengo a descubrir, yo quiero lo nuevo, lo viejo no me sirve, se me acaba rápido. Vengo con las garras afuera, para luchar con quien sea. Vengo con sed de explotar, de volar por los aires. Vengo con ganas de que la noche robe mi sombra, vengo con intensión de quedarme para marcharme cuando menos lo esperes. ¿Y que si no te sirvo? ¿Y que si no te veo? ¿Y que si te marchas? ¿Y que si me voy?

Estoy aquí, justo ahora, ni un segundo antes, ni un segundo después, solo ahora. Cerrar los ojos un instante, el bullicio de la ciudad clama por un cambio. El agua quiere correr pero no tiene rumbo. Nadie la ha sabido canalizar. ¿Donde están los líderes? ¿Donde están aquellos que claman el poder? Esos sobran, pero ¿donde están los verdaderos guerreros de la historia? ¿Existen aún? ¿Estará extinta su raza?

Las trompetas sonaron hace muchos siglos, las torres, los muros, las piedras, los ejércitos, todos han caído. ¿Por qué no deberían caer ellos? ¿Complace acaso el ser despreciable? ¿Escrúpulos? ¿Qué es eso? Hemos atropellado las leyes, hemos profanado cada gota de sangre de este mundo. El mal llamado pecado está en la sangre de los que viven con pasión. Los que rompen con lo establecido son seres oscuros, con conflictos internos y deseos de caos. ¿Hacer lo que hacen otros? ¿Para qué? Siendo consciente de mi individualidad hace que el colectivo suene atractivo, complementarse con los demás, ser parte de la pared que cubre los jardines. Ser parte del sello que cubre el cerrojo, de la combinación que desata el hidromiel de una era de cambio.

Hemos complicado todo, y luego vivimos luchando por volver a lo que era sencillo. Carne, carne rostizada. Lubricación escasa en un mundo cada vez más estrecho. Fama y derrota. No puedo pelar la piel y cortar las capas contaminadas de la falsedad del mundo. De cortar las raíces de la avaricia, las raíces de la envidia. Puedo controlarlos, pero no arrancarlos. La sociedad nos ha contaminado desde el primer contacto con el mundo. Desde el día uno, los preconceptos, prejuicios del mundo hicieron efecto. Los colores, el desperdicio, la falta de egoísmo. Egoísmo del bueno, del que progresa.

¿Y ahora qué? ¿De qué sirve lamentarse? Miro atrás para no olvidar, para ver que vale la pena el camino que se pone difícil, el fácil hace que pierdas lo divertido de esto, la experiencia de sobrevivir cada día. La dicha de luchar a muerte por mantenerse en pie. Cada golpe duele, lastima, pero al mismo tiempo hace que se vuelva más fuerte. Más fácil tolerar el dolor. Mas fácil el poder seguir por más que duela. La capacidad de poder mover a alguien con dolor, aun cuando el tuyo propio pueda ser mayor. Es la energía que nos mueve, es ese reto cotidiano que no me deja parar.

Ya no quiero hablar, ya no quiero pensar, hoy tengo que dejar esto por un momento. Te paso el momento a vos. ¿En qué quieres pensar? ¿Donde quieres llegar? ¿Estás contento con tu vida? ¿Qué has logrado? Tienes todas las respuestas, te gusten o no. Si tienes algo que cambiar hazlo, esperar solo hará que el tiempo pase pero que no te muevas. Encadénate al tren de la vida. Salta de un árbol a otro, deja que la lluvia te moje. Entrena fuerte. La vida siempre golpea, sin importar quien sea. Pero ¿qué tan fuerte eres para recibir tu dosis?